<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8755749597712872478</id><updated>2012-02-17T04:10:17.974+01:00</updated><title type='text'>lomo de gato</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://juanbachiller.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbachiller.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>juan bachiller</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02974097851617592017</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_OLM6524X4AU/R_kI_KoR18I/AAAAAAAAAAU/U4QOhm-cnrw/S220/IMGP0668.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8755749597712872478.post-3748634382122288852</id><published>2008-09-17T23:28:00.008+02:00</published><updated>2008-09-17T23:36:31.870+02:00</updated><title type='text'>9 años</title><content type='html'>Tengo nueve años, es verano y él acaba de morir por segunda vez. Ahí mismo, a menos de dos metros. Acompañado por Julia y por Javi que le dan la mano en su último suspiro. Mi hermana y mi prima pelirroja, sentadas a mi lado, andan con los ojos emborronados y sin decir palabra. Yo también guardo silencio. Me levanto y salgo de casa. Agarro la bicicleta por las orejas y pedaleo y pedaleo hasta que no me quedan más fuerzas que para tirarla contra la hierba. Arrastro la mirada hasta el cielo y observo cómo el Sol continúa latiendo pese al reciente fallecimiento  de ese hombre. La bici entre las flores, el Sol en lo alto y él muerto. Y es que, a pesar de ser hoy el día indicado, no dejan de despeñarseme las lágrimas.  &lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;         Regreso lentamente a casa con la certeza de que ya no estará allí, todo habrá pasado; son las cinco menos cuarto. Mi madre me riñe por no utilizar la pata de cabra, como siempre, pero enseguida mece una de  sus manos y me revuelve un poco más los rizos. Ya, mi amor, me dice, sabíamos que esto iba a pasar. Y así es. Tras ella contemplo un enorme calendario con paisajes repletos de espuma y de mar. La fotografía que  corresponde a Agosto está inundada de barcos diminutos que se llaman Pepita, Marisa II e incluso uno llamado Dorada. Jueves 16. Una fecha que mi hermana, mi prima pelirroja y yo habíamos encerrado en un enorme círculo rojo. Es hoy, le digo a mi madre y ella me abraza cómo sólo ella sabe hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Cuando abandono su regazo mis amigos ya están en la calle. Se que están ahí. Pese a que esta tarde no rasgan con sus gritos la hora de la siesta se que ahí están, esperándome. Salgo con dirección a la plaza, nos miramos, mezclamos los ojos pero no hablamos. Un rato en silencio que se rompe por el tintineo de las canicas en los bolsillos. David se agacha y escarba un agujerillo en la tierra, se sacude el polvo de las manos, abandona una pelotita transparente en el foso, retrocede seis pasos y lanza hacia su derecha una bola de acero. Le miramos y continuamos callados. Alberto introduce otro cristalillo en el hoyo y lanza a su izquierda otra canica más grande. Falín y yo hurgamos en nuestros respectivos bolsillos e imitándoles da comienzo el juego. Los bolinches avanzan, la tarde rueda pero él ya no estará más entre nosotros. La partida es lenta y ni siquiera sabemos cuánto hemos ganado o perdido. Por vez primera en este verano tengo mis pantalones limpios cuando me llaman a arreglarme para el paseo familiar vespertino. Me ayudan a lavarme la cabeza y con un secador prueban a domarme la expresión. Así pareces bueno, me dicen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Camino al lado de mi padre. Mi hermana y mi madre nos siguen detrás. Coincidimos con mucha gente en la calle principal. Amigos  míos y conocidos de mis padres. Al cruzarse, los niños no hablan, sólo se miran. Los padres sí, para ellos es un día normal. Incluso se toman su café con leche y su palmera de chocolate de todas las tardes. Mi hermana y yo no merendamos. Yo tampoco ceno hasta que dos pescozones me invitan a tomar una tortilla francesa antes de irme a la cama. Ya en la habitación mi hermana María me mira fijamente con sus bucles amarillos y se le empapan los ojos. Juan, me dice, me prometiste que este año Chanquete no iba a volver a morirse. No digo nada, apago la luz y aprieto muy pero que muy fuerte los labios. Hoy sé que éste hombre va a estar muriéndose durante toda su vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8755749597712872478-3748634382122288852?l=juanbachiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbachiller.blogspot.com/feeds/3748634382122288852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8755749597712872478&amp;postID=3748634382122288852' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/3748634382122288852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/3748634382122288852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbachiller.blogspot.com/2008/09/9-aos.html' title='9 años'/><author><name>juan bachiller</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02974097851617592017</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_OLM6524X4AU/R_kI_KoR18I/AAAAAAAAAAU/U4QOhm-cnrw/S220/IMGP0668.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8755749597712872478.post-8695283494790748315</id><published>2008-09-17T23:28:00.003+02:00</published><updated>2008-09-17T23:31:50.837+02:00</updated><title type='text'>Relleno de Croisant</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Relleno de croissant&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;         Seguro que estás escudriñándote la cabeza intentando averiguar que cojones hago aquí, ¿verdad? Qué coño pinto en la primera página de El País. Seguro que estás achinando un tanto los ojos, mesándote la rala perilla, sorbiéndote un poco los mocos. No te imaginabas encontrarme sentado y disfrazado de criminal capturado, con el pelo rapado al uno (“por los piojos” aseguran) y arrastrando una bola de unos diez kilos atada  a los tobillos. Ya lo ves, amigo, estoy preso. Indecentemente disfrazado a rayas. Pero tranquilo, no te sulfures, que me tratan muy bien. Me dan de comer tres veces al día y permiten a María venir a verme todas las semanas. De veras, no me puedo quejar. Otros están muchísimo peor. A algunos no les toca rancho y a otros, aunque les están permitidas las visitas, nadie las utiliza. Muy triste.&lt;br /&gt;         Lo que llevo mal es el calor. Aquí casi siempre es de noche. Una noche extraña con luna artificial y vestida de bochorno. Tengo que estirar los morros como una lubina para capturar un poquito de oxígeno que me empape  los pulmones. Ese es un fallo; no hay aire acondicionado. Lo demás, sin embargo no está nada mal. No es un palacete, desde luego, pero las celdas son limpitas y las duchas gozan de un fantástico ambiente. De no ser porque estoy obligado... elegiría vivir aquí una temporadita. Uno o dos meses. Por variar. Por cambiar de aires. Sin embargo me han dicho que voy a estar aquí los próximos cuarenta años. Tremendamente excesivo me parece. Pero la justicia es la justicia y encima hay que acatarla. No nos queda otra y si no...pues a haberse estado quieto. Ahora que lo pienso y lo escribo creo que me pasé, que me dejé llevar por un impulso demasiado agresivo. Tal vez, tal vez. Y el caso es que fue de la manera más tonta. Por intentar contactar con tu móvil. Te llamé porque me desperté en medio de una pesadilla (horrible como todas); había olvidado tu voz. No me acordaba cómo sonaba, cómo la modulabas, dónde ponías más énfasis... Comprenderás que el asunto tenía su miga. Así pues me incorporé, no sin esfuerzo, que ya conoces el estado deplorable de mis articulaciones, y después de dos golpes en la espinilla llegué a encender la luz del salón. Encendí un cigarro y me puse a calcular cual sería la diferencia horaria con la costa este de la India por ver si era una hora prudente. Cuando aplasté el pitillo contra el cenicero verde había llegado a la conclusión de que serían las doce de la noche en Calcuta. Soy un patán para las matemáticas pero no gilipollas; supe reconocer enseguida que me había equivocado y, lo que es peor, que iba a ser totalmente incapaz de lograrlo aún con los apuntes y el libro delante. En vista de esto me decidí a llamar. Un tono. Dos tonos. ¿Dónde estará? Tres tonos. Lo mismo está comiendo en no-sé-, por-ahí. Cuatro, cinco, seis tonos. “El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura”. Mierda. Antes te he dicho que no soy gilipollas pero en ese momento se me quedó cara de tal. Me dirás. Me levanto a las tres de la madrugada para hablar contigo, me doy dos ostias en las piernas, tengo que aguantar un gruñido de María, me fumo un cigarro, ahora otro, intento resolver un problema de trigonometría horaria con treinta variables y total…para nada. Mas lejos de desanimarme opté por la tesis de un posible error en la marcación, algo bastante probable dada la ingente cantidad de legañas que se me  arremolinaban en la cuenca de los ojos. Me puse serio y adopté sea cara de concentración, tan estúpida e inútil en mí, pero tras seis tonos interminables volvió a salir la tipa esa con lo del teléfono apagado o fuera de cobertura. No había vuelta de hoja. No podría hablar contigo. Creo recordar que se me escaparon unas cuantas lágrimas así que tuve que beber agua para recuperar un óptimo nivel de líquidos. Otro se hubiese dado por vencido. Yo no. Quien me conoce dice que soy tonto y cabezota. Me fastidia darles la razón pero es de caballeros aceptarlo. Si no ¿cómo definirías a quien se pasa las cuatro horas siguientes llamando a un número de teléfono no operativo? &lt;br /&gt;         Aunque eso no fue lo peor. Lo peor fue lo que hice con mi frustración. En vez de quedármela para mí solito, la fui derivando hacia esa voz femenina que salía cada seis tonos por el auricular de mi móvil. Me parecía, incluso, que progresivamente iba adoptando un tono de mofa que me fastidiaba sobremanera. Me la imaginaba partiéndose de risa en su puesto de trabajo, señalando a sus compañeras el ordenador cuando en él se reflejaba mi número particular. “Ya está otra vez el imbécil este”, diría. Empecé a odiarla un poco. ¿No tenía, acaso, otra cosa que hacer que no fuese joderme la noche? ¿Tanto la costaba dejarme hablar contigo? ¿Es que no tenía corazón la muy puta? Creo que a las ocho de la mañana, tras doce cigarrillos, ciento siete llamadas al limbo y una larga mirada de compasión de María, la odiaba un huevo. Tenía que hacer algo. No ya por mí únicamente. También por el resto de los españolitos a los que esta tiparraca, estaba convencido,  fastidiaba continuamente. Me levanté, me duché, me puse las mallas de Robin Hood y, después de unas productivas investigaciones logré averiguar quien era, dónde trabajaba y a qué dedicaba el tiempo libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La reconocí enseguida. Ese maldito timbre de voz que me provocó una erección de puro miedo. Era rubia, con el pelo corto y el culo caído. Demasiada poca cosa para todo el mal que era capaz de supurar. La reconocí al instante. Justo cuando pidió un café con leche y una barrita de pan a la plancha. Era ella, no cabía la más mínima duda. Yo había llegado hacía media hora al bar que hace esquina con el Museo de Cera, ¿sabes cuál es? Llevaba  un par de cafés solos y sobre la mesa continuaba el croissant. Nunca tomo nada sólido para desayunar, mucho menos un croissant. Me gusta menos que la tortilla de patatas, que ya es decir, pero tenía el tamaño justo para camuflar mi Smith&amp;amp;Wensson del 37. Un arma perfecta: ligera y  precisa, rezaba la caja donde habitualmente descansaba. Generalmente juego con ella. Me miro al espejo y ensayo una conversación a lo Robert de Niro en Taxi Driver, o desenfundo como Lee van Klif (que me aspen si adivino cómo demonios se escribe) en los Siete Magníficos. Hoy no es un juego. Hoy tiene balas.&lt;br /&gt;         Me acerco despacio a la barra. Llevo el croissant en la mano. Me aproximo a ella. El croissant está frío y lleno de revolver. Miro a la tipeja y cómo quien no quiere la cosa digo “su teléfono está apagado”. Sonríe y me dice que “o eso o es que está fuera de cobertura”. Ha picado. Soy un genio. Ella tiene una sonrisa bastante bonita pero ya es tarde. Cojo el croissant. El plato cae al suelo. La gente se gira por comprobar quien ha sido el lelo. Todos me ven apuntando y descerrajando la tapa de los sesos a la rubita. Apenas sufre. Apenas se entera. Todos los clientes-testigos están en silencio. Todavía puede tocarse  el eco de los dos disparos. Se desplaza entre ellos, pero no reaccionan. Se les va a quedar el café frío. Luego, al comprobar que yo no sé que hacer, se desmadran y empiezan a chillar, a llorar, a gritar algo de avisar a la policía y cosas por el estilo. Un caos. La verdad es que me faltó profesionalidad. Tendría que haber apuntado a alguien para acojonar y haberme encendido un cigarrillo para dar sensación de matón consagrado. Pero no. Me pasé los cinco minutos que tardó en llegar la policía mirando el plato roto y arropado en el desbarajuste.&lt;br /&gt;         Me hicieron tirar el arma, tumbarme en el suelo y, si se descuidan, me obligan a esposarme a mi mismo. Era cuatro y todos hablaban a la vez. No les entendía nada y me estaba poniendo nervioso. Pero eran agradables. Uno de ellos me preguntó mientras salíamos cuáles habían sido mis motivos y cuando le expliqué el trauma que me había provocado la tía puso cara de comprenderme. Me pareció.  &lt;br /&gt;         Aquí, ya te he dicho, me tratan bien. Creen que estoy chaveta y gozo de ciertos privilegios. La que me preocupa es María. El otro día tuvo la misma pesadilla que tuve yo. No recordaba tu voz y, lo que es peor, tu barba de chivo. Juraba y perjuraba que no podía visualizarla. Se incorporó para llamarte pero al calcular las horas se percató de lo intempestivo que resultaba el cambio horario. Ella es bastante más lista que yo. Decidió aguardar a la mañana siguiente. Y adivina; está una igual a la muerta… diciendo lo mismo. Yo no podía creerlo. La hice entender que era imposible, que mis zapatos manchados de sangre y mi exagerada condena decían lo contrario, pero María lo ha comprobado. La han sustituido. Hay otra. Exactamente igual. Salen de debajo de las piedras. Son cómo piojos. Por mi experiencia he intentado disuadir a María para que abandone su búsqueda. Sé lo que conlleva. Hoy ha venido a visitarme más temprano de lo habitual con su cara de ángel y su cuerpecito aniñado. Iba  a pasar el día en el Retiro con una amiga. Llevaba un bocadillo de mortadela con aceitunas, un batido de fresa y un croissant. Creo que va a venirse a vivir conmigo. María odia los croissants.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8755749597712872478-8695283494790748315?l=juanbachiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbachiller.blogspot.com/feeds/8695283494790748315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8755749597712872478&amp;postID=8695283494790748315' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/8695283494790748315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/8695283494790748315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbachiller.blogspot.com/2008/09/relleno-de-croisant.html' title='Relleno de Croisant'/><author><name>juan bachiller</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02974097851617592017</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_OLM6524X4AU/R_kI_KoR18I/AAAAAAAAAAU/U4QOhm-cnrw/S220/IMGP0668.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8755749597712872478.post-1002026243827823180</id><published>2008-04-17T21:37:00.005+02:00</published><updated>2008-04-19T15:43:00.199+02:00</updated><title type='text'>AULLIDOS</title><content type='html'>Hola a todos. Estáis frente a un proyecto que desconozco a dónde nos llevará a ambos. Quiere nacer como un relato por entregas que espero poder ir avanzando semanalmente. Si en algún momento te aburro o te descoloco no dudes en comunicármelo. Acepto ideas y...críticas. Las cambio por gratitud. Ójala disfrutemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;AULLIDOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, al descolgar la escopeta del gancho que la sostenía junto a la puerta, sintió algo raro. Se volvió a decírselo a su esposa pero no estuvo seguro de poder explicarlo. “Vuelvo ahora”, únicamente dijo. Fuera, la noche, se había disfrazado de luna llena y brillante frío. Se subió los cuellos del abrigo y avanzó hacia el redil. Mientras caminaba le pareció sentir cómo la hierba crecía con fuerza. Con tal fuerza que atravesaba la fina suela de sus zapatos y con tanta velocidad y virulencia que amenazaba con treparle por la cobertura de los pies y arraigar en los huesos del tarso. Detuvo la marcha y observó el suelo. Se agachó y lo rozó con la punta de los dedos cómo quien acaricia el lomo de un gato desconocido. Entonces pudieron oírse los aullidos de nuevo. Casi se había olvidado que por ellos había salido portando el arma. Unos aullidos provenientes del norte, justo en la dirección de sus recién heredadas ovejas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8755749597712872478-1002026243827823180?l=juanbachiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbachiller.blogspot.com/feeds/1002026243827823180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8755749597712872478&amp;postID=1002026243827823180' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/1002026243827823180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/1002026243827823180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbachiller.blogspot.com/2008/04/aullidos.html' title='AULLIDOS'/><author><name>juan bachiller</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02974097851617592017</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp0.blogger.com/_OLM6524X4AU/R_kI_KoR18I/AAAAAAAAAAU/U4QOhm-cnrw/S220/IMGP0668.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8755749597712872478.post-9203641768687697341</id><published>2008-04-06T19:20:00.004+02:00</published><updated>2008-04-06T19:29:23.646+02:00</updated><title type='text'>Cinco, tres, dos, cuatro, uno</title><content type='html'>Cinco...&lt;br /&gt;Tres...&lt;br /&gt;Dos...&lt;br /&gt;Cuatro...&lt;br /&gt;Uno.&lt;br /&gt;Tus ojos, al fin, abiertos,&lt;br /&gt;Haciendo nacer al día.&lt;br /&gt;Brindándole la conciencia de su propia existencia.&lt;br /&gt;Magnánima diosa,&lt;br /&gt;Relámpago de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuadros del salón se desperezan los colores.&lt;br /&gt;Los libros se frotan las palabras con la tinta por legañas.&lt;br /&gt;Los discos tiran de las sábanas y enseñan su desnudez&lt;br /&gt;A la ventana se le escapa un bostezo.&lt;br /&gt;Te asomas-miras&lt;br /&gt;Y das vida a todo lo que esta lleva dentro.&lt;br /&gt;Magnánima diosa,&lt;br /&gt;Relámpago de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelves a mi lado y, como en los cuentos,&lt;br /&gt;Me besas en la frente,&lt;br /&gt;Me regalas un poquitito de mañana.&lt;br /&gt;Un cuento de princesas y princesos&lt;br /&gt;Pero sin enanitos burlones ni brujas con manzanas.&lt;br /&gt;Llegas con los labios pintados de Cola-Cao&lt;br /&gt;Y pones en mí esos ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos que no son ojos.&lt;br /&gt;Ojos que no sirven para mirar.&lt;br /&gt;Ojos que son navajazos de navajas navajeras.&lt;br /&gt;Ojos rasgados.&lt;br /&gt;Ojos ojal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos no.&lt;br /&gt;No mirar.&lt;br /&gt;Ojos aguja.&lt;br /&gt;Ojos de paja.&lt;br /&gt;Ojos de aguja en un pajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos no ojos.&lt;br /&gt;Ojos de no mirar.&lt;br /&gt;Ojos arena.&lt;br /&gt;Ojos de alminar.&lt;br /&gt;Ojos por los que pasa un camello con sus dos jorobas y algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ojos,&lt;br /&gt;Para no mirar.&lt;br /&gt;De tierra,&lt;br /&gt;Agua&lt;br /&gt;Y mezcladas con sal, el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mar de lejos-lejos,&lt;br /&gt;Gris-gris.&lt;br /&gt;De tan lejos y gris...casi negro.&lt;br /&gt;Un mar de olas y espuma.&lt;br /&gt;Salpicado de bichejos,&lt;br /&gt;De sirenas sin cola,&lt;br /&gt;De arco iris sin colores.&lt;br /&gt;Un mar de patas de palo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ultralejos el ultramar,&lt;br /&gt;Ultragris el ultramar.&lt;br /&gt;Y con tu mirada...&lt;br /&gt;Todo tan cercano.&lt;br /&gt;Ultralejos.&lt;br /&gt;Muy-muy gris.&lt;br /&gt;De tan lejos y gris...&lt;br /&gt;...¿No es acaso todo igual?&lt;br /&gt;Magnánima diosa.&lt;br /&gt;Relámpago de felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8755749597712872478-9203641768687697341?l=juanbachiller.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbachiller.blogspot.com/feeds/9203641768687697341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8755749597712872478&amp;postID=9203641768687697341' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/9203641768687697341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8755749597712872478/posts/default/9203641768687697341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbachiller.blogspot.com/2008/04/lomo-de-gato.html' title='Cinco, tres, dos, cuatro, uno'/><author><name>juan 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